TENGO RAZONES PARA VIVIR
Todos tenemos razones para vivir, incluso en las situaciones más duras (basta recordar a Viktor E. Frank y su vivencia con compañeros de los campos de concentración). Algunas guardan relación con nuestros valores, con nuestra propia situación y con nuestra propia vida, presente o futura. Otras con nuestros seres queridos. Cada persona tiene las suyas, aquí se proponen algunas:
Sobre mí y mi situación
- Sé que esta situación es dura, pero también pasajera.
- No voy a tomar una decisión definitiva para un problema temporal.
- Soy suficientemente fuerte para superar esta situación. Puedo con esto.
- Sé que con tiempo encontraré la forma de disfrutar de la vida.
- Seguro que encontraré otras formas de solucionar todo esto.
- Realmente no quiero morir.
- Me da miedo la muerte.
- Por dolorosas que sean, estas cosas son inherentes a la vida y debemos asumirlas.
- Me quiero y valoro lo suficiente como para no acabar conmigo.
- Aunque para unos es más fácil que para otros, la vida conlleva dificultades y etapas dolorosas.
- Tengo miedo a lo desconocido.
- El futuro no tiene por qué ser siempre oscuro.
- No creo que fuese a estar mejor.
- Ni siquiera es seguro que lo consiga y tengo que pensar en las nefastas consecuencias que eso puede conllevar.
- Siempre lo puedo dejar para otro momento.
- Va en contra de mis principios ideológicos o religiosos.
Sobre los demás
- No puedo hacerles esto a los míos ni quiero hacerles sentir culpables.
- Personas a las que quiero no tienen la culpa ni tienen porqué pagarlo con su sufrimiento.
- No puedo abandonar mis responsabilidades y dejárselas a otros.
- No voy a dar ese gusto a algunos/as…
- ¿Qué iba a ser de las personas a las que quiero?
